jueves 28 de agosto de 2008

Estoy con el que sufre.

Anteayer un hombre, un muchacho de 19 años, sufrió la amputación de sus 4 extremidades como resultado de quemaduras por exposición accidental a una descarga de 23 mil voltios, mientras realizaba labores cerca de un cable de alta tensión, en Puerto Montt, sur de Chile. "¡Yo he visto cosas iguales o peores!" Se apresurarán a contarme los espíritus morbosos, estúpidos e insensibles, quienes no saben de otra cosa que imágenes frías y reducen – por acción u omisión – el arco iris de un ser humano a simple cuatricromía, o lo que es peor, a cifras.

¡Cómo puede cambiar una vida de la noche a la mañana! Me fui a dormir pensando qué planes para el futuro tenía esta persona hasta el día anterior a la tragedia. También me pregunto qué sorpresa me depara a mí el destino, quizás hoy mismo.

Alguien, desde lejos, sin conocer al desdichado, se compadece de su dolor (y del de tantos heridos de cuya existencia y miserias no estoy informado) y sin ser precisamente creyente ni cristiano, eleva una oración por su recuperación, si es que la consigue. Hoy no tuve más noticias al respecto y tampoco me sorprendería que jamás lleguen. La mayoría de las veces sólo contamos con titulares o esquivos artículos de prensa para formarnos idea de alguna vida humana.

¡Y pensar que yo creía tener problemas! Claro, hasta enterarme de este mártir, a cuyo lado todos mis asuntos parecen diminutos como microbios. Yo no sé nada, pero es que nada sobre sufrir. Este muchacho, en cambio, sabe.

PS: ¿Ojos que no ven, corazón que no siente? Me cago en ese refrán.

“Quien sabe de dolor, todo lo sabe.” (Dante)

martes 26 de agosto de 2008

Foto-copias.

Reportero: Pero, ¿cuál es la esencia de la automatización?
Andy Warhol: No tener que pensar demasiado. (1968)

lunes 25 de agosto de 2008

¿Cómo puedo hacer que mi blog luzca como el tuyo?

Esta pregunta (y todas las variaciones posibles) debe ser lo que más se repite en mi mail los últimos meses. He aquí la respuesta:

Soy de los que prefiere enseñar a pescar antes que dar el pescado. Creo firmemente que estimular a alguien para que investigue y ejercite cualquier técnica es una herramienta de mucha mayor utilidad en el largo plazo que darle la papilla en la boca.

Cuando empecé en este asunto de los blogs, deseaba dar al mío un sello propio, algo que lo distinguiera del aburridísimo set de plantillas estándar de blogger. No iba a ser tarea de un día para otro: debo haber visitado unas buenas 8 ó 10 páginas sobre "ayuda para armar tu blog" (disponibles para cualquier hijo de vecino en la internet) durante al menos un mes antes de poder entender y manipular el código HTML. Además recorrí varios blogs, estudiando con detenimiento los que tenían algo que yo deseaba incorporar al mío. Pero bueno, estaba motivado, asi que aprendí rápido. No es cosa de genios.

Fiel a este principio, he decidido no ayudar a nadie a armar su blog. Créanme que les hará mejor tomarse la molestia. He aquí la primera y única pista necesaria para zambullirse en el río y llegar a la otra orilla: cuando hacemos click con botón derecho del mouse (tengo PC, no recuerdo como se consigue en un MAC) sobre cualquier página web, se despliega un menú ¿verdad? Entre las opciones que nos ofrece dicho menú se lee: "ver código fuente". He ahí, señoras y señores, el "esqueleto" (en HTML) de toda página web. Conocerlo ha sido la primera lección. Dejo las siguientes - interpretarlo, manipularlo - en vuestras manos. Suerte.

"Nada puede sustituir al trabajo duro." (Thomas Alva Edison)

jueves 21 de agosto de 2008

¿Sabía usted que...?

1) La cordura es una enfermedad incurable.

2) El espantapájaros parece vivo porque tiene forma humana y se mueve con el viento.

3) Casi todos los hijos votan por el mismo partido político que sus padres.

4) Las mujeres se ponen a dieta o acuden a la peluquería justo cuando estaban en su punto más atractivo.

5) El trabajo de oficina es un vicio aceptado socialmente.

6) Existen prótesis de silicona para aumentar el tamaño de los senos. Me pregunto si podrían emplearse para aumentar el tamaño de algunos cerebros.

7) La prostitución no solo es el oficio más antiguo, sino también el más diversificado.

8) No es posible guardar el arco iris en una lata de conservas, aunque lo diga la etiqueta.

9) Las buenas noticias no venden ni llenan titulares, y eso que son mayoría.

10) Un adulto castiga al niño cuando este se porta mal. Sería justo permitir el caso inverso.

11) Sin importar qué tan alto o rápido vuele el halcón, o qué tan fino sea su plumaje, para el gorrión es despreciable por el simple hecho de que aquel está por encima de este en la cadena alimenticia.

12) En una pelea entre hermanos ambos pierden, aun si hay un ganador.

13) La televisión es un aparato que funciona mejor apagado.

14) El idioma universal no es el inglés, sino los gemidos sexuales.

15) Si el trabajo sacrificado fuese requisito necesario y suficiente para amasar una fortuna, las calles y oficinas estarían llenas de millonarios.

16) Tiempo atrás, la juventud era un animal indómito. Hoy se encuentra domesticado y en cautiverio.

17) Se exigen pruebas de selección para cualquier cargo, excepto político.

18) La publicidad es un vestido de seda para monas.

19) Un exceso de fe puede conducir a la santidad o a la neurosis.

20) El excremento ha llegado lejos. Hoy se transa incluso en la Bolsa de Comercio.

“Aquí presento un breve ejemplo del cuerpo principal de tesoros intelectuales que lego a la posteridad, o hasta que llegue la mujer de la limpieza.” (Woody Allen, en Getting even, 1966.)

lunes 18 de agosto de 2008

¡Yo estuve ahí y puedo probarlo!

Jamás acabé de entender el muy ingenuo hobby de exhibir en alguna plataforma web (blog, fotolog, myspace, facebook, flickr, etc.) cada cosa que uno hace o lugar que visitó. Digo, me parece razonable y respetable que alguien utilice estos medios para divulgar actividades o material interesante, valioso, pero en cambio soy alérgico a diarios de vida, álbumes familiares o páginas de vida social, pues como apropiadamente sugiere una de las cláusulas del galardón thinking blogger otorgado al bicho, a menos que seas una celebridad, los detalles de tu vida íntima son bastante aburridos (si bien yo incluiría a las celebridades en la crítica).

Mostrarse popular o socialmente integrado parece una motivación fortísima entre ciertos usuarios (no todos), quienes echan mano a la fotografía como evidencia indiscutible de una vida social supuestamente próspera. Aquella ocasión especial, cada escala del viaje, cada momento de la fiesta, son registrados en 35 mm o 4 megapíxeles, para delicia del público poco exigente. Es más, yo apostaría que muchos de esos individuos no disfrutan tanto del evento sino en la medida en que luego puedan demostrar que efectivamente asistieron. Su diversión está condicionada por la aprobación de los demás.

En mi nada despreciable experiencia navegando – y naufragando – en Internet he visto que quienes más presumen de una agenda llena de sucesos y contactos son justamente los de vidas más rutinarias o aburridas. Sospecho que esa figuración en cuanto sitio se pueda estar, o el rodearse compulsivamente de amistades, denuncia una incapacidad para habérselas consigo mismo u ofrecer algo verdaderamente consistente: una esencia en vez de una imagen. Para mí son lunas que no emiten luz propia, pero lo disimulan muy bien tomando prestada la del Sol.

Ya sabes: a menudo la mejor fotografía es precisamente aquella que no se muestra... ni se captura.

“Todos los cerebros del mundo son impotentes contra cualquier estupidez que esté de moda.” (Jean de la Fontaine [1621-1695], escritor y poeta francés.)

jueves 14 de agosto de 2008

Blogtrack: "Don't look now" (Creedence Clearwater Revival).

Para escuchar la canción, haga click aquí.

Esta es una canción a la vez sencilla y profunda. El tono campestre de la música de Creedence puede hacer que subestimemos su capacidad para hablar en serio. Don't look now se encarga de corregirnos.

Básicamente trata de un tema social, pero la banda no quiso plantearlo como crítica directa, sino más bien como un llamado a la conciencia. He ahí su efectividad (propia de casi toda obra de arte). Nos muestra en qué medida nuestras comodidades y tranquilidad dependen del trabajo silencioso y dedicado de los demás, especialmente los humildes.

"Don't look now"
(Creedence Clearwater Revival)

Who will take the coal from the mine?
Who will take the salt from the earth?
Who'll take a leaf and grow it to a tree?
Don't look now, it ain't you or me.

Who will work the field with his hands?
Who will put his back to the plough?
Who'll take the mountain and give it to the sea?
Don't look now, it ain't you or me.

Chorus:
Don't look now, someone's done your starvin';
Don't look now, someone's done your prayin' too.

Who will make the shoes for your feet?
Who will make the clothes that you wear?
Who'll take the promise that you don't have to keep?
Don't look now, it ain't you or me.

Who will take the coal from the mines?

Who will take the salt from the earth?
Who'll take the promise that you don't have to keep?
Don't look now, it ain't you or me.
----

TRADUCCIÓN
"Descuida" ("no te preocupes, olvídalo")

¿Quien extraerá el carbón de la mina?
¿Quien obtendrá la sal de la Tierra?
¿Quien sembrará una hoja hasta convertirla en árbol?
Descuida, no seremos tú ni yo.

¿Quien trabajará el campo con sus manos?
¿Quien va a empuñar el arado?
¿Quien conducirá la montaña hasta entregarla al mar?
Descuida, no seremos tú ni yo.

Coro:
Descuida, alguien te ha sacado de aprietos.
Descuida, alguien escuchó tus oraciones.

¿Quien fabricará los zapatos para tus pies?
¿Quien hará la ropa que llevas?
¿Quien asumirá el compromiso que tú puedes abandonar?
Descuida, no seremos tú ni yo.

¿Quien extraerá el carbón de la mina?
¿Quien obtendrá la sal de la Tierra?
¿Quien asumirá el compromiso que tú puedes abandonar?
Descuida, no seremos tú ni yo.

"El deber es lo que esperamos que hagan los demás, no lo que hacemos nosotros mismos." (Oscar Wilde)

lunes 11 de agosto de 2008

Competencia v/s incompetentes.

Comenzaron las Olimpíadas 2008 en Beijing, China. Si hay algo que define a este evento es la competencia. Dedicación, esfuerzo individual o en equipo, talento y triunfo en buena lid son premiados con una medalla. El mundo sería un sitio bastante más tolerable si las personas valorasen y aplicasen el concepto deportivo de competición en lugar de esa aberración fratricida en que lo hemos transformado.

Un amigo me echó en cara mi desprecio por la competitividad. Estuve diciendo que prefiero la convivencia a la competencia y eso le fastidió, como suele suceder entre individuos de atención superficial. Quería etiquetarme con algún calificativo de índole política, pero no veía manera de meter la cuña. Ni hablar. Tuve que explicarle con manzanitas.

Competir es importante y necesario. La naturaleza, nada menos, funciona y progresa en base a este mecanismo. Sin embargo, tengo serias dudas en cuanto a que el Hombre y los sistemas culturales humanos operen con el mismo altruismo e imparcialidad de los fenómenos biológicos. Baste recordar el modo en que la teoría evolutiva de Darwin fue distorsionada con fines ideológicos: “la supervivencia del más apto” fue arbitrariamente remplazada por la del “más fuerte”, en lo que hoy conocemos como darwinismo social, un auténtico homenaje a la interpretación errónea. Exactamente como ocurre con la noción que da origen a este post.

Vivimos los resabios de una cultura patriarcal en continuo deterioro con cada nueva generación encargada de pasar el relevo. Por culpa de ello es que entendemos la competencia como sinónimo de agresión, depredación o prepotencia, y a quien la critique, como desertor, hippie o debilucho. El fair play se ha ido al carajo. Da igual doparse, hacer trampa o aplastar cabezas con tal de ganar. ¿Ganar? Más bien es imponerse por la fuerza, o por estupidez.

En la popular serie de TV norteamericana The Apprentice (el aprendiz), un grupo de candidatos con varios pergaminos a su haber postula a convertirse en brazo derecho del célebre empresario Donald Trump. Cada uno desea adjudicarse el título honorífico, pero no todos tienen la pasta de triunfador, algo que Trump deja bien en claro a quienes resultan eliminados en cada capítulo: “no eres un líder. Te puse al mando de un equipo y ahora ellos te acusan de prepotente y egoísta. ¿Cómo explicas eso?”. El pretendiente abandona la sala con el rabo entre las piernas y una contundente lección sobre el auténtico sentido de competir: si no es para mejor no sirve, tal como la evolución de las especies.

Un ejemplo de sana competencia y logro legítimo fue la construcción de las torres gemelas Petronas en Kuala Lumpur, Malasia (hasta 2003 la edificación más alta del mundo). Con objeto de erigirlas en tiempo récord y asegurar su calidad, los socios capitalistas formaron 2 equipos de trabajo, uno en cada torre: japoneses v/s coreanos. El orgullo de grupo y los sentimientos nacionalistas fueron empleados de modo literalmente constructivo, para estimular la competencia y lograr la meta. Me pregunto cuantas maravillas formaría la especie humana si apreciara esta idea. Confío en que la llama olímpica nos ilumine un poco el camino.

"No puedo creer que me condecoren. Yo creía que era necesario conducir tanques y ganar guerras." (John Lennon)

martes 5 de agosto de 2008

Elecciones en la selva.

En este documental vemos a dos eternos rivales: el león y el tigre. Ambos quieren coronarse Rey de la selva, título que se obtiene eliminando al contrincante o reduciéndolo a la indefensión. Pero no contaban con un factor adicional: la aprobación de la manada de leonas. Aunque habitualmente – y por bien que lo finjan - ni el león ni el tigre están interesados lo más mínimo en complacer a las hembras o al resto del clan, deben granjearse su simpatía durante la época de cambio de mando en la selva, evento que tiene lugar cada cuatro años, o más, dependiendo de qué tan terco fue el antecesor defendiendo su cetro. No deja de sorprender lo generosos y tiernos que pueden mostrarse ambos candidatos con tal de obtener el beneplácito de las leonas en este período, situación que se prolonga por el tiempo estrictamente necesario para conseguir el objetivo final. Pero lo verdaderamente pasmoso es que luego de varias generaciones repitiendo la misma conducta y llevándose la misma ingrata sorpresa, las leonas sigan confiando en que los machos de ambas especies luchan por el bienestar de la manada. Otra prueba de que la naturaleza está bastante lejos de ser perfecta.

"La razón o el juicio es la única cosa que nos hace hombres y nos distingue de los animales." (Descartes)

viernes 1 de agosto de 2008

Preoculpas.

Hace unos años cogí este libro de psicología. Decía lo siguiente: existen dos formas de pensamiento completamente inútiles: la culpa y la preocupación. Referida al pasado la primera y al futuro la segunda. ¿Por qué entonces dedicamos tanto tiempo y atención a un par de boludeces así de estériles y dañinas? Un poco de sustancia debe haber en ambas disposiciones psíquicas como para que cueste tanto limpiarlas con el detergente de la razón. ¡Por supuesto que hay sustancia! ¿Qué creías? Otra cosa es que reporte algún beneficio, claro.

A diferencia de los animales, confinados al aquí y ahora, Homo Sapiens habita en la temporalidad, dimensión entre real e imaginaria que vincula pasado, presente y futuro en un continuo. Aunque en estricto rigor lo único real sea el presente, nuestras facultades cerebrales – memoria e imaginación – no solo nos convencen de que pasado y futuro existen y son palpables, sino que determinan nuestra existencia. Estamos (en mayor o menor grado, dependiendo de qué tan seriamente nos tomemos al Tiempo) condenados por los extremos de la cuerda, algo que conocen de sobra los espíritus melancólicos y/o ansiosos, y es que las consultas psiquiátricas hierven de mártires encerrados en una celda auto-impuesta de preocupaciones y culpas; incapaces de advertir en qué medida lo que les atormenta sirve también de excusa. Claro que sí, porque sumergirse en pensamientos tóxicos permite tomar una pausa en la tarea de enfrentar la vida y hacerse cargo de sí mismo.

A menos que hablemos de un acto de contrición por haber cometido algún delito grave, la culpa es una reverenda estupidez. No remedia nada y por mucha que alguien sienta, ello no va a revertir los sucesos. En el fondo, es la voz de la conciencia transformada en griterío, en sermón de beato. Sí señor, porque muchas veces no es sino el juicio de los demás, el “qué dirán”, instalado en nuestra propia cabeza. Ahora dígame: ¿Es usted un títere? Si metió la pata, admítalo, pero no sea tan idiota de cargar un lastre de culpas que sólo sirve para hundirse más en el barro. Queremos salir, ¿verdad?

Con la preocupación es igual, solo que esta apunta hacia delante. ¿Qué carajo gana usted mortificándose con lo que pueda suceder? Si hablamos en potencial, cabe igualmente entonces que lo temido no suceda. Por muchas horas de sueño que pierda anticipando lo que vendrá al día siguiente, ello no le hará tomar mejores decisiones, sino al contrario, ayudará a fabricar temores que por definición convierten cualquier nimiedad en algo más temible de lo que auténticamente es. Recuerde: para un ratón asustadizo la sombra de la polilla luce igual que una lechuza. Por tanto, la próxima vez que esté pensando en preocuparse considere simplemente ocuparse. Sepa que la imaginación es un caballo chúcaro al que debe uno coger firme por la brida.

“Hoy es el mañana que tanto te preocupaba ayer”. (Anthony Hopkins)