Dos cosas te dejan inmediatamente por el suelo al sintonizar un noticiario de TV: las propias noticias – un bocado indigesto de accidentes y crímenes – y la personalidad del plomazo que te las endosa. No cabe duda: mantenerse informado en estos días resulta un verdadero tour de force.
Me pregunto si en la cátedra de periodismo se instruye deliberadamente a esta raza de patanes – los incisivos - en la forma menos apropiada para comunicar o entablar diálogo con el entrevistado, aquel infeliz a quien, como refería C. Monsivais sobre los intelectuales en México, se pregunta su opinión precisamente para NO tomarla en cuenta. Yes, sir. El protagonismo ha cambiado de mano: si antes una entrevista giraba en torno al invitado, hoy lo hace alrededor del conductor, encuestador, panelista, periodista o como se llame aquella sabandija ególatra que durante 15 minutos de infamia ostenta la autoridad de un juez y la prepotencia de un dictador. Puede que estos tipos aleguen compromiso con la profesión, pero a ojos de cualquiera se lo están tomando demasiado en serio.
Igual como un guardia fastidioso - arquetipo del último peldaño jerárquico en cualquier recinto – debe detener o solicitar los documentos a por lo menos una persona al día para justificar su salario, el periodista hiperventilado siente que su efectividad depende de hacerse notar, dejando en claro que no es una simple – y reemplazable - máquina formulando preguntas, sino un actor, un histrión posesionado y celoso, en plena cruzada por extraer la verdad pura, entre sangre y humo, para llevarla hasta el espectador. Y tal como en cualquier representación teatral, no basta con que los acontecimientos ocurran linealmente. Hay que inyectar tensión, intriga, emoción. El diálogo conductor-entrevistado no es suficiente. Lo que funciona son dos contendores aporreándose en un cuadrilátero imaginario. “Si sangra, vende”, como reza un estúpido aforismo sensacionalista.
Raúl Ruiz, el cineasta, dijo una vez que el buen actor es aquel que sabe ser tan importante como una silla, cuando el guión lo requiere. Desearía que esta premisa fuese impresa a tizón sobre cada egresado de periodismo o conductor de programas de TV, para recordarles que la mejor forma de destacar como profesionales no es hablar golpeado a ritmo de metralleta, ni lanzar una andanada de preguntas para luego interrumpir a quien intentaba responderlas, sino muy por el contrario, saber pasar inadvertidos. No hay mejor conductor que el que hace expedito el camino hacia el entrevistado. Una excelente manera de empezar es callándose la boca.
"Periodismo es literatura en aprietos". (Matthew Arnold)
martes 20 de mayo de 2008
Periodismo "incisivo", le dicen ahora...
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jueves 15 de mayo de 2008
¡Salud...!
Me gustó esta mujer carreteada, decadente, así que la pinté. Compendio huesudo de muchas imágenes sueltas. No voy a negar el magnetismo que ejercen en mí las más guarras y vulgares (incluso la visión de algunas prostis me calienta hasta lo indecible, como a Kinski). Y es que en ocasiones la virtud cae gordísima. Yo me la banco cada vez menos con cada año que pasa. Muchas veces la simple idea popular de salud me pone enfermo. Menos mal están los averiados, los jodidos, para recordarnos que tanto el asceta como el hedonista acabarán dentro de una caja de 70 x 180 cms., de modo que el gran logro personal debería ser antes pasarla bien que guardarse. Vivir, señoras y señores, no es soplar velas sobre una torta, sino comerse la torta.
Del otro lado de la cordillera aparece Sandro, a medio morir en una clínica y se manda esta joya, para justificar su deterioro: “sabía que me estaba metiendo en líos con estos hábitos. No me importó. Un día me dije: puede que pierda la vida, pero la vida no me la pierdo”. Brillante. ¡Qué doctores, qué gimnasios ni nada! En vez de invertir en el banco de la carne corruptible, se jugó el todo por el todo en la ruleta. Porque a fin de cuentas, ¿Es una larga vida señal inequívoca de triunfo? Puede que algunos cumplan setenta años, pero otros simplemente repiten un año setenta veces.
¿Viste a Bill Wyman, el bajista de los Stones? Se ha metido media industria tabacalera entre pecho y espalda, y sigue más vivo que muchos predicadores del ayuno o las dietas. El hombre demuestra que la salud es ante todo un estado de ánimo. No digo que debamos reventarnos o quemar fusibles para disfrutar la existencia, pero tampoco me parece que un camino de privaciones sea el más loable. ¿Te has fijado? Todo lo que sabe mal es bueno para la salud. ¡Menuda metáfora!: el Cielo, nada menos, es aburrido. ¡Ah! Y tampoco puedes descuidar tus ahorros previsionales. Debes llegar a viejo, para que las sanguijuelas sigan chupándote la sangre por tanto tiempo como sea posible. Tienes muchas más bocas que alimentar además de tu familia, así que ni se te ocurra gastarles una broma de pésimo gusto como morirte joven. No hay negocio más rentable que una esperanza de vida en alza.
Pero no seas estúpido. No quiero que te pegues un tiro. El miedo a vivir es aun peor que abandonarse a la muerte. Además, tú y yo no vamos a darle en el gusto a quienes desearían vernos derrotados, resignados, enfermos, ¿Verdad? Al contrario, vamos a mostrarles el verdadero significado de vivir, que es pasarla bien aquí y ahora. De mañana nos ocuparemos mañana. ¡Salud!
“Prefiero vivir 5 años a concho que 40 viendo TV.” (Janis Joplin)
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lunes 12 de mayo de 2008
Bicho en BLOGS OF NOTE.
...Y así va difundiéndose la jodida pandemia. Me avisan nuevamente por el interno que el bicho figura esta semana - y en adelante, en el archivo Mayo 2008 - en la lista de blogs notables elaborada por el equipo de blogger (en español), fértil llanura donde mi boliche encuentra asiento. Sé que Wordpress le ofrece dura pelea, pero yo ya eché raíces acá. Grande blogger. Grandes mis fieles lectores.
Conviene orientar a quienes no tengan la menor idea de qué hablo: mi blog está alojado en blogger.com (y su extensión característica: blogspot.com). Mensualmente, el comité de administradores escoge una serie de blogs que ellos estiman interesantes, ya sea por gráfica o contenidos. Hoy, el bicho ha obtenido un cupo por mérito propio.
Para checar el anuncio oficial, haga click aquí.
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martes 6 de mayo de 2008
Malo por naturaleza.
Game over. Un crimen pasional cobró la vida de Gerardo Rocha Vera. Más que víctima, autor intelectual y material del lío. ¿Cómo es que el Presidente de la cadena de universidades Santo Tomás, un filántropo reputado, exitoso, va y termina metiéndose en semejante revoltijo? Parece que diez mil años de cultura tienen a homo sapiens convertido en una bestia domesticada, pero bestia al fin.
Cierta vez hablaba con un amigo sobre lo que yo considero estupideces cometidas por personas maduras en nombre del amor ciego, los celos, la pasión. Él, que había leído algo al respecto, me dijo que muchas veces los crímenes pasionales son planeados y perpetrados por gente cuyo historial no registra delito alguno. Presas de arrebato emocional, sencillamente perdieron la cabeza en una situación límite. ¡Qué espanto! ¿Acaso estamos rodeados de volcanes dormidos? ¿Son la educación, los valores y el sentido común obstáculos suficientemente sólidos para impedir que la potencia irracional se convierta en acto?
La neurofisiología enseña que el cerebro humano está formado por capas, dispuestas una sobre otra en estricto orden evolutivo. Abajo, al fondo, se halla el arcaico sistema límbico, responsable de las respuestas emocionales y, para infortunio de la especie, primer receptor de cuanto estímulo ingresa a la cabezota. Biológica y fundamentalmente es la emoción lo que nos mueve. La razón, el buen juicio, vienen mucho después. Para "pensar lo que se hace" primero debemos esperar que el estímulo emprenda una larga peregrinación hasta la corteza, donde tienen lugar nuestros pensamientos más sensatos y altruistas. Si fuésemos un edificio, la biblioteca estaría varios pisos arriba del burdel, de manera que el hijo de vecino que honestamente desee subir a leer e instruirse, primero debe habérselas con la patrona del burdel y su santuario de bajos instintos.
Pasar de la bestialidad individual a la colectiva solo es cuestión de grado, simple extensión o contagio. Nublada su mente por resentimientos, bronca o fundamentalismo político, las sociedades son rápidamente conducidas al precipicio del conflicto bélico. En Psicología de la Guerra, L. Leshan advierte sobre este fenómeno, en especial aquella polarización emotiva que reduce la percepción sensorial de la realidad a una denominada mítica, donde el mundo queda dividido en dos bandos: Nosotros, el “bien”, contra Ellos, el “mal”. De pronto ya no hay otros colores excepto blanco y negro. En ese estado de cosas, el que piensa distinto sólo puede ser eliminado, mientras que el objetor de conciencia se transforma directamente en traidor. ¿Está la guerra estampada en nuestros genes? Quiero creer que no. Una de dos: o soy un idealista o un idiota.
“(…) Entonces nos destapamos como locos y la porquería triunfa y nos recubre por entero. Es la confesión biológica.” (Louis-Ferdinand Céline en “Viaje al fin de la noche”, 1932)
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domingo 4 de mayo de 2008
Bicho en 40fakes.com
Un boletín de último minuto informa que mi trabajo aparece destacado en la página 40fakes.com de Barcelona, España. Los invito a echar un vistazo y, como es habitual, gracias a todos por su apoyo a la causa artístico-cultural-chiflada del bicho (especialmente a Sebastián y Sergi por la promo).
Para visitar el sitio, haga click aquí.
Además, pronto se vienen sorpresas en el bicho. Los feligreses tendrán lugar preferencial, desde luego. Estén atentos al embrollo e inviten a sus amiguitos. xD!!
Gracias totales.
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martes 29 de abril de 2008
Traga-libros y analfabestias.
Me quiero morir. Fue inaugurada la 34ª feria del libro de Buenos Aires (sigue en pie hasta el 12 de Mayo), segunda en importancia a nivel hispanoamericano y sólo aventajada por su par de Guadalajara, México (¿Creíste que era España? Ahí quedaste). El paraíso se encuentra a menos de 2 horas en avión y yo acá, plantado. ¿Quién sabe? Tal vez termine cruzando la cordillera sobre una mula, como Neruda, para satisfacer mi adicción al papel impreso y las letras delirantes. Por lo pronto debo conformarme con el diminuto equivalente instalado en Plaza de Armas, gentileza de la Cámara chilena del Libro. Estamos lejos de Baires, a pesar de lo que digan las agencias de viaje. ¿Por qué, digo yo?
Escuché por la radio una estadística escalofriante: 74% de los hogares chilenos - sin distinción de clase - no compra libros. ¿Y qué me dices de esta otra?: los chilenos adquirimos un promedio de 2 libros anuales, mientras en Europa la cifra se eleva a 50. Todo ello explica muchas cosas: nuestra pobreza de vocabulario (que Portocarrero pone en evidencia al estudiar el prolífico sustantivo “hueva”) y comprensión de lectura, nuestro prosaísmo y estrechez de criterio en asuntos sociales, políticos y culturales. Tampoco es que Chile sea un país de trogloditas, pero a modo de comparación didáctica – y un tanto gruesa – inspirada en los 2 pilares de la civilización occidental, estaríamos más cerca de Roma que de Grecia. Más interesados en hacer que en pensar.
Si bien es cierto que el lapidario impuesto (19%) que grava al libro en estas tierras (la feria de Baires no solo es más grande, sino que los tiene a mitad de precio) contribuye a alejarlo del comprador, sería inexacto culpar de todo a dicho factor. Santiago – cuando menos – hierve en bibliotecas y boliches de libros usados, donde encuentras buenos títulos y hasta clásicos por menos de $1.500. Lo sé de primera fuente. Otra cosa es que las personas no se animen a invertir en lectura, prefieran la película antes que el libro por pereza, o incluso eviten regalar libros por escrúpulos sociales (si obsequias un título que desconoces, puedes pasar por ignorante o esnob, aficionado a la insufrible sección Best-Sellers).
Jamás me tragué la cantinela de quienes dicen: “no tengo tiempo para leer”. Este eufemismo denuncia holgazanería, frivolidad o ambas cosas. Y es que la lectura funciona en los espíritus reflexivos, investigadores, auto-formativos. Napoleón, Einstein, Bukowski y Malcolm X son solo algunos de los personajes que se hicieron a sí mismos devorando libros, entre otras razones porque no tuvieron acceso a una educación formal o ilustre. Los libros se convirtieron para ellos en la mejor ganzúa para forzar la puerta de esa celda inmunda llamada ignorancia.
Eduardo Castillo, Presidente de la Cámara chilena del libro sentencia: “nuestra educación privilegia lo audiovisual por sobre lo literario”. Triste, pero cierto. Malcriados por youtube y wikipedia hemos hecho a un lado la más selecta fuente de poder y riqueza, que pacientemente espera a quienes sean capaces de remover la gruesa capa de polvo que cubre al oro, allá en los viejos anaqueles de calle San Diego.
“No es preciso quemar libros para extinguir una cultura. Sólo basta con que la gente deje de leerlos”. (Ray Bradbury)
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martes 22 de abril de 2008
Suche.
Quienquiera que trabaje o haya trabajado independiente – free-lance – sabe muy bien que Abril es un mes poco menos que sagrado, pues tiene lugar la declaración de renta anual del SII, una auténtica efeméride. Para ponerlo simple, llenas un formulario, lo envías y la primera de Mayo recibes un cheque por todo tu trabajo del año anterior. Si la siembra fue abundante, tanto más gordo es el cheque. Una vez lo canjeas sientes que ha valido la pena romperse la crisma, trasnochar y, en ocasiones, hacer de suche.
Ser independiente es ser aventurero y no siempre por deseo. Puedes pasar períodos de vacas obesas y otros escuálidos. En mi caso he conseguido – sudando tinta china - lo que llaman estabilización, es decir, buenas entradas y relativamente continuas, pero desde luego viví mis sequías y, en cualquier caso, nunca puede uno estar completamente confiado. Si quieres seguridad debes ser bueno en lo que haces, trabajar duro o ambas cosas. Algunos, sin embargo, agregan otro factor a la ecuación, dependiendo de cuan acogotados estén por fuerzas externas (cuentas, deudas, bocas que alimentar, etc.): el factor lameculos.
Tarde o temprano, empleados o independientes nos topamos con un jefe (o cliente) explotador que sabe tentar mediante un cheque irresistible. Lo que hacemos o no para capturar ese papel revela la fibra de que estamos hechos y determina el curso de nuestra vida laboral, que no es poca cosa. Insisto con Murphy: “Una vez se transa la dignidad, lo demás ya es fácil”. Pero no es precisamente fácil advertir cuando y cómo se ha transado. La guata de callo aparece de improviso.
Este círculo vicioso funciona y se perpetúa sobre la base de la necesidad. El empleado necesita, el jefe lo sabe y saca partido. Ninguno de los dos componentes rompe(rá) el círculo: el primero porque tiene miedo, el segundo porque está satisfecho, y así, el abuso se convierte sutilmente en procedimiento, en norma, y todo – incluida la salud mental – queda subordinado al sacrosanto emblema de la civilización occidental: la producción. Mientras más rápida y voluminosa, más cercana a la santidad (…)
Conozco gente que sólo es capaz de obedecer. Evidentemente, no son jefes. Les falta iniciativa, cojones, inteligencia o todas las anteriores. Jamás discuten una orden ni defienden sus derechos mínimos. Les reconoces porque trabajan los Sábado, padecen stress y siempre son los primeros contestando el teléfono. Yo en cambio prefiero perder un cliente que entrar en concesiones indignas. En mis años como free-lance he aprendido que si consientes en bajar la tarifa, entregar en plazos imposibles y decir "sí" a todo, estás acabado. Ni el mejor trabajo vale tu salud mental y física. Desde luego, apago el celular para dormir, porque como dije a una amiga sorprendida por la frecuencia de mi medida: “hay una sola cosa más peligrosa que estar siempre inubicable: estar siempre ubicable.”
“Eran los mismos auxiliares los que hacían posible a Jonstone, al obedecer sus órdenes imposibles.” (Charles Bukowski en “Cartero”, 1976. Hank fue auxiliar de correo y Jonstone, su supervisor)
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